viernes, 15 de mayo de 2015

Mis huesos son la voz de mi cuerpo, la epitome de que mi corazón late cada vez menos.

Cuando llega el momento de no sentir nada, 
nada tiene sentido ya en este instante todo perdió el sentido
 todo cayó todo se derrumbo como una lápida en la cima de una montaña nevada cuando una avalancha se aproxima, 
hasta respirar pierde el sentido, 
no hay el más mínimo ánimo de abrir los ojos otra vez, 
es entristecedor el segundo en el que ya nada vuelve a tener algún rayo de sol,
 algún rayo de luz para verle alguna esperanza, 
ya no existe la esperanza, 
no sé si alguna vez la tuve no lo sé 
y no puedo recordarla 
no recuerdo como se sentía la esperanza de un mañana
 el sentimiento de un día mejor
ya no hay solución de la vida 
ya no existe ese rinconsito de felicidad
 o alguna razón,
 cuando descubres que si tu corazón se parara en ese instante todo sería mejor
 para todos, uno no solo se quita la vida o desea su desaparición total muy anheladamente cada segundo solo por si mismo, el entorno influye porque cada persona sería mejor si no estuvieras tu ahí, si jamás  hubieran visto tu rostro alguna vez, o haber compartido algo contigo .


Mis huesos son la voz de mi cuerpo, la epitome de que mi corazón late cada vez menos.

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